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martes, 3 de enero de 2023

El andar del borracho

 

Escrito por Leonard Mlodinow y publicado por Editorial Drakontos dentro de la colección Crítica en 2008.

Esta vez al autor sí que lo conocía, que ya había comentado unos cuantos libros suyos, entre otros: El arcoíris de Feynman y Las lagartijas no se hacen preguntas. Es un gran divulgador científico y, por lo menos siempre me lo ha parecido a mí, escribe con un gran sentido del humor, incluso hablando de temas complejos y serios.

El título del libro, como el mismo dice: "El andar del borracho, proviene de un término matemático que describe las trayectorias aleatorias como las que siguen las moléculas cuando vuelan a través del espacio, golpeando incesantemente y siendo golpeadas por sus hermanas moléculas", y como dice el subtítulo, esto viene a significar que "el azar gobierna nuestras vidas".

Comienza el libro narrando la historia y el desarrollo de lo que los matemáticos llamamos probabilidad y estadística y lo va desarrollando, desde Cardano ( y su "El libro de los juegos de azar") y Galileo, cuando dijo aquello de que "las posibilidades de un suceso dependen del número de maneras en que éste puede ocurrir" hasta llegar al teorema central del límite y la ley de los grandes números, bueno, y otras leyes curiosas, como la ley de Benford. Por supuesto va poniendo ejemplos de cómo nos afectan estas "cosas" en nuestro día a día y también pone ejemplos de lo que se entiende por "la falacia del fiscal" o la "propensión a la disponibilidad" (distorsión de sucesos pasados) y comenta cosas muy interesantes, entre ellas una que yo desconocía y es que "hoy en día los generadores cuánticos de tecnología punta (está hablando del 2008) producen números realmente aleatorios".

También, mientras relata la historia del desarrollo, comenta frases de algunos de los implicados, como una de Brown (el del movimiento browniano): "existe una diferencia entre un proceso que sea aleatorio y que el producto de ese proceso parezca aleatorio" o una de Francis Bacon: "una vez se ha adoptado una opinión acerca de algo, la mente del ser humano, recoge cualquier cosa que la confirme, y rechaza o ignora la demostración de casos contrarios, ya sean más numerosos o de más peso, con tal de que su parecer permanezca inalterado" (esto lo dijo en 1620 y sigue siendo totalmente válido a día de hoy) y una de Thomas Edison: "muchos de los fracasos de la vida son de gente que no se daba cuenta de cuán cerca estaba del éxito cuando se rindió" y comenta y explica el famosos problema de Monty Hall, que ya comenté en otro libro anterior: "éste".

Resumiendo, un libro que, aunque la edición que tengo yo tiene bastantes errores en la traducción o tipográficos, se lee bastante bien y sin muchas complicaciones. Son 239 páginas que se pueden leer sin ninguna dificultad.

Como siempre, copio un trocito:

"Ninguna publicación de las dos era fácil de seguir. Además de ser el mejor libro, los Principia de Newton también se han considerado "uno de los libros más inaccesibles nunca escritos". Y el trabajo de Leibniz, según uno de los biógrafos de Jakob Bernoulli, "no lo entendía nadie", era no sólo poco claro, sino que, por añadidura, estaba lleno de erratas. El hermano de Jakob, Johann, lo llamó "un enigma más que una explicación". De hecho, eran ambos trabajos tan incomprensibles que los eruditos han especulado que ambos autores podrían haber hecho sus trabajos intencionadamente difíciles de entender para que no interesasen a los aficionados".

Classificación:

Facilidad de lectura: 1 (salvo por los errores comentados)

Opinión: 4 (como todos los del autor, muy recomendable y con explicaciones sencillas).

lunes, 15 de noviembre de 2021

¿Está usted de broma, Sr. Feynman?











Escrito por Richard P. Feynman y publicado el original en 1997, aunque la versión que yo me he leído es la tercera edición publicada en 2018 por Alianza editorial.

La versión que tengo es una recopilación llevada a cabo por Ralph Leighton, con un prólogo de Bill Gates; que es la misma que la de la foto. Forma parte de los tres libros que me han regalado este año y que me estoy leyendo seguidos (al anterior, éste y el siguiente que me estoy leyendo ahora).

Del autor creo que no puedo decir mucho más que lo que dicen en el link que he puesto, pero, por si acaso hay algún despistado, diré que es uno de los mejores físicos de todos los tiempos y, además, todo un personaje (llegando a "salir" incluso en la serie The Big Bang Theory más de una vez, incluyendo cuando queman su famosa furgoneta).

El libro no es de divulgación científica. Es más bien del estilo de otro que comenté con anterioridad (éste) en el que lo que hay son anécdotas contadas en primera persona de algunas de las cosas que le pasaron a lo largo de muchos años, y contadas desde su punto de vista, que siempre resulta curioso. Antes de seguir con el libro, tengo que decir que yo le cogí un especial cariño al personaje (a él no, que no llegué a conocerlo) a través de un libro de Leonard Mlodinow que se llama "El arcoíris de Feynman" y que merece la pena leerlo. De hecho, Feynman cuenta en este libro una anécdota muy parecida a una que cuenta Mlodinow en el suyo sobre lo que esperan de ti los demás y lo que te hace sentir eso.

También tengo que recomendar (para los que sepan algo de inglés, no hace falta que sean bilingües) y que quieran algo con más nivel técnico, que le echen un vistazo a los vídeos sobre sus famosas Lectures on Physics (o si lo prefieren que le echen un vistazo al libro, también en inglés).

Sobre este libro es muy difícil comentar nada en particular, porque son multitud de anécdotas contadas de forma muy ocurrente y en las que se habla de muchos temas distintos (algunos militares, algunos burocráticos, otros docentes, otros de investigación, ...) llegando a hablar incluso del Códice de Dresde. Ante esta dificultad, y en lugar de hacer como siempre y copiar sólo un trocito, voy a copiar un par de comentarios suyos para que os podáis hacer una idea de las cosas que se tratan y cómo las trata, no sin antes decir que era una persona bastante modesta que no se tenía a sí mismo como muy espabilado (aunque lo fuese): 

"Bohr le comentó a su hijo: "¿Te acuerdas del nombre de aquel tipo insignificante que estaba en el rincón? Es el único que no me tiene miedo, y el único que me dirá si lo que he pensado es una bobada. Así que la próxima vez, cuando tengamos la necesidad de analizar ideas, no podemos hacerlo con esos que no hacen más que decir sí, sí, Dr. Bhor. Echa mano del chico ese, y hablaremos primero con él".

Siempre he sido torpe en ese aspecto, Nunca he tenido conciencia de con quién estaba hablando. Siempre he estado preocupado por la física. Si la idea me parecía una porquería, sin el menor tacto decía que era una porquería. Y si me parecía buena, decía que era buena. Sencillo. Siempre he vivido de ese modo. Es bonito, es agradable, si se puede hacer. He tenido en mi vida la suerte de poder hacerlo"

"Lo verdaderamente importante no son los bienes, sino la capacidad científica, técnica y económica necesarias para crear bienes" (a ver si algún político capta la idea).

"Quisiera añadir algo que no es esencial para la ciencia, pero de lo que yo sí estoy convencido, y es que no se debe engañar a los legos cuando uno habla como científico". Sobre la honestidad de los científicos habla bastante refiriéndose a resultados experimentales y cómo deben entenderse.

"Había en esa conferencia un montón de tontos, de tontos pedantes, y los tontos pedantes me crispan. Los tontos corrientes no tienen nada de malo; se les puede hablar, se les puede ayudar a salir de su situación. Pero a los tontos pedantes, a esos tíos que son imbéciles y que se dedican a disimularlo a base de impresionar a la gente haciéndoles ver lo maravillosos que son mediante simple palabrería... ¡A esos no puedo aguantarlos! Un tonto ordinario no es un estafador; un tonto ordinario no es más que eso, un tonto. Y ya está. ¡Pero un tonto deshonesto es algo terrible! Y eso es lo que me encontré en la conferencia, un montón de tontos presuntuosos que me sacaron de mis casillas. No estoy dispuesto a dejarme enojar de ese modo nunca más, así que no volveré a participar en conferencias interdisciplinares jamás."

Por resumir, un libro de 408 páginas con mucho sentido del humor, que se leen de un tirón si se tiene tiempo y sino, con total relajación, que son anécdotas que no están demasiado relacionadas unas con otras (aunque sí que lo están un poco y por eso están detalladas en cinco capítulos distintos).

Clasificación:

Facilidad de lectura: 1

Opinión: 4 (para la gente que le interesen las opiniones de este genio de la física, pero no es un libro de divulgación científica al uso).

lunes, 17 de abril de 2017

Las lagartijas no se hacen preguntas




















Escrita por Leonard Mlodinow y publicado por Editorial Crítica dentro de su serie Drakontos (y ya son unos cuantos libros de esta colección de los que he comentado en el blog) en el año 2016 (el original es del 2015).

Del autor ya he dicho bastantes cosas en los otros libros que he comentado de él (El arco iris de Feynman, El gran diseño) pero resumiré que es doctor en física teórica por la Universidad de Berkeley y que actualmente trabaja en el Caltech y como divulgador científico y guionista.

El libro detalla los avances científicos (y no tan científicos) que han ido revolucionando la historia de la humanidad. El título del libro recuerda bastante a una frase que comenté en la entrada anterior sobre el libro "el universo en tu mano" que dice: "los dinosaurios tuvieron tiempo de sobra para analizar su entorno e inferir unas cuantas cosas. No lo hicieron, y así les fue." En definitiva, es una alegoría del pensamiento científico como arma para evolucionar.

Divide el libro en tres partes, una primera que llega hasta Aristóteles, una segunda que llega más o menos hasta Newton y una tercera que se desarrolla, textualmente, más allá de los sentidos humanos, hasta el día de hoy.

Habla de muy diversas ramas de la ciencia (y lo que aún no lo era) y comenta el momento histórico en el que se produjeron los avances. Desde el código de Hammurabi (1750 a.c.), el cambio de paradigma de los filósofos griegos, que pasaron a ver el universo como algo ordenado (y sin embargo habrá quien quiera quitar esta asignatura de los colegios), el desarrollo del lenguaje matemático (y es que, tal como dice, las ecuaciones no sólo contienen ideas, sino que ofrecen las consecuencias de esas ideas a cualquiera que posea la perspicacia y la persistencia suficientes para extraerlas), la nueva forma de realizar experimentos de Galileo (en primer lugar, cuando obtenía un resultado que lo sorprendía, no lo rechazaba. En segundo lugar, sus experimentos eran cuantitativos, una idea revolucionaria en su tiempo), la ley de inercia de Galileo (adaptada por Newton, pero reconocido por él mismo que Galileo la había descubierto), las tres leyes de Newton (que aprovecho para recordar: 1ª: todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él. 2ª: el cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la linea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime. 3ª: con cada acción ocurre siempre una reacción igual y contraria"), la tabla periódica de Mendeléyev, el origen de las especies de Darwin (y su relación con Wallace), los experimentos de Redi en 1668 (que comentaré al final en el trozo de libro que copio siempre), en fin, de prácticamente toda esa gente de la que hemos oído algo a lo largo de nuestra vida (otra cosa es la atención que hayamos prestado).

Pero no se limita a contar las cosas sin más, como buen escritor y guionista, añade detalles de cómo se realizan las investigaciones y frases de gente conocida que sirven para hacernos una idea de lo que significa avanzar, tanto en la ciencia como en la vida, y las relaciones personales de cada uno con su entorno según lo intentaba. Pondré un par de ejemplos de lo que quiero decir: "hoy, cuando pensamos en la burocracia del gobierno, le atribuimos el mismo peso intelectual que a un equipo de fútbol de tercera, pero fue gracias a aquellas primeras burocracias gubernamentales como surgió una clase intelectual especializada", "los científicos no pueden existir en el vacío. Incluso los más grandes se benefician enormemente de la interacción con otros de su disciplina", "lo realmente heroico de la investigación, tanto si se corona con éxito como si no, es ese riesgo que aceptamos los científicos y otros innovadores, las largas horas y días, meses, incluso años de intensa lucha intelectual que pueden llevarnos , o no, a una conclusión o un producto fructífero", "siempre he tenido la sensación de que los artistas gozan de una gran ventaja sobre los físicos: en el arte, por mucho que colegas y críticos digan de la obra de alguien que no vale nada, nadie puede demostrarlo. En física sí", Robert Frost escribió en 1914 "por qué abandonar una creencia sólo porque deje de ser cierta" (esto se aplica hoy en día muchas veces cuando se amañan resultados experimentales para ajustarlos a lo que algunos creen que debería pasar), Wolfgang Pauli dijo una vez: "la física está muy enturbiada en este momento; en cualquier caso, es demasiado difícil para mí, y ahora desearía ser un cómico del cine o algo por el estilo y no haber oído hablar nunca de la física" (éste comentario me recuerda mucho al que hizo Ehrenfest a Borh en 1931 y que comento en el libros "Fausto en Copenhague"), Michael Jordan dijo en una ocasión: "he fallado más de nueve mil tiros en mi carrera. He perdido casi trescientos partidos. En veintiséis ocasiones, se me confió el tiro de la victoria y lo fallé. He fracasado una y otra vez en mi vida. Por eso tengo éxito".

Resumiendo, 357 páginas que se leen muy bien y de forma sencilla que hacen un buen resumen de la evolución del ser humano y de la revolución científica que ha acompañado a la misma.

Como siempre, copio un trocito:
"El método de Redi era simple. Se hizo con varios frascos de boca ancha y colocó en ellos muestras de carne fresca de serpiente, pescado y ternera. Entonces dejó algunos de los frascos sin tapar mientras que otros los cubrió con un material parecido a la gasa o con papel. Su hipótesis era que si realmente ocurría una generación espontánea, las moscas y larvas deberían aparecer en la carne en las tres situaciones. Si, en cambio, como Redi sospechaba, las larvas salían de unos huevos pequeños e invisibles que ponían las moscas, deberían aparecer en los frascos descubiertos pero no en los cubiertos con papel. También predijo que aparecerían larvas en la gasa que cubría el resto de los frascos, que era lo más cerca de la carne que podían llegar las hambrientas moscas. Eso fue justamente lo que ocurrió."

Clasificación:
Facilidad de lectura: 1.
Opinión: 3-4

lunes, 11 de julio de 2016

Los caminos cuánticos - Feynman




















Escrito por Jesús Navarro Faus y publicado por Nivola dentro de la colección "Científicos para la historia" en 2007.

El autor es profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Física Corpuscular, lo cual me hacía sospechar que sabía de lo que hablaba cuando escribió este libro, y, efectivamente, no me he equivocado.

Obviamente, el libro, al igual que el resto de los que forman esta colección es una pequeña biografía junto con una explicación de las principales investigaciones y logros del autor (por eso hacía falta que lo escribiese alguien con capacidad para entender de lo que hablaba Feynman cuando hablaba de física).

De Richard Feynman, ya he comentado dos libros suyos: "¿Qué significa todo eso?" y "El carácter de la ley física". Y también he comentado uno, que me pareció muy bueno, de Leonard Mlodinow, "El arco iris de Feynman". Así que, no me parecía que estuviese de más leerme un poco su biografía y un resumencillo de sus contribuciones a la física.

Creo que, casi todos los aficionados a la física (a nivel divulgación) le recordarán por haber sido el que averiguó el por qué de la explosión del Challenger en 1986 (muy bien detallada en éste libro, junto con la participación en su resolución del general Kutyna, de la que yo personalmente no sabía nada antes). Bueno, al margen de eso, para mi Feynman siempre será uno de los físicos más grandes de todos los tiempos, no sólo por sus múltiples contribuciones a la física, sino por haber sido capaz de explicar las cosas siempre desde puntos de vista diferentes, cuestionándose cualquier cosa que no fuese capaz de explicar por si mismo, y eso es algo que deberíamos hacer todos, en todas las facetas de nuestra vida. Como muy bien dijo algunas veces: "los enunciados de la ciencia no tratan de lo que es cierto y de lo que no es cierto, sino que son enunciados de lo que se conoce con diferentes grados de certeza". Era alguien que no echaba balones fuera, ni siquiera cuando no sabía algo. En una conferencia dijo una vez: "¿por qué los físicos teóricos no hemos resuelto este problema? No tenemos excusa con decir que no hay bastantes experimentos. Esto no tiene nada que ver con los experimentos ... Sería como mirar al final del libro para conocer las respuestas ... La única causa por la que no podemos con este problema de la superconductividad es que no tenemos bastante imaginación".

Como es lógico, comienza hablando de Feynman y de sus relaciones familiares y se repite (no exactamente igual, pero se repite) una anécdota que ya había leído en otro libro y que, como siempre me pareció muy buena, la voy a copiar al final del comentario del libro.

Después va narrando la vida y los logros que iba consiguiendo, incluyendo su estancia en Los Alamos para el descubrimiento de la tristemente famosa bomba atómica (link a las cartas que escribió Einstein al presidente Roosevelt). Por supuesto, narra su vida particular y sus varios matrimonios (hay una carta que escribe a su mujer Arline que es simplemente espectacular) y sus relaciones con otros físicos (incluido, por supuesto, Murray Gell-mann y sus discusiones entre partones y quarks). Habla de multitud de temas, en los que al final entran casi todas las ramas de la física en juego , la electrodinámica cuántica (con la que se llevó un premio Nobel compartido), los condensados de Bose-Einstein, la constante de estructura fina (el famoso 137 que ya he comentado en alguna otra ocasión), sus diagramas de Feynman (grafos de Dyson, que por cierto ha saltado otra vez a la fama con la famosa estrella que podía estar contenida en una esfera de Dyson). En fin, de todo un poco, y, según va haciendo falta hace un resumen de la vida de otros físicos con los que se relaciono y una breve explicación de los conceptos que pudiesen resultar más complicados (que son unos cuantos).

En fin, un muy buen libro, que se lee de forma rápida (son sólo 219 páginas). Merece la pena. Como dijo Schwinger (uno de los que compartió el premio Nobel con él): "Al igual que los chips de silicio de estos últimos años, los diagramas de Feynman habían abierto el cálculo a las masas" y aunque sólo sea por eso, merece la pena echarle un ojo al libro.

Tal y como dije, copio una anécdota del libro:
"Pero el padre de Feynman sí que le había enseñado: "¿Ves ese pájaro? Es una curruca de Spencer. En italiano se dice Chutto Lappittida. En portugués, Bom da Peida. En chino, Chung-long-tah y en japonés Katano Tekeda. Puedes aprender el nombre de ese pájaro en todas las lenguas del mundo, pero cuando hayas acabado no sabrás nada del pájaro. Sólo sabrás algo de los humanos en lugares distintos y cómo llaman al pájaro. Así que vamos a mirar el pájaro y observar qué está haciendo". Aunque Feynman era consciente de que todos los nombres eran inventados, retuvo el mensaje que le transmitió su padre: saber los nombres es importante en la comunicación entre humanos, pero un nombre no es la cosa nominada".

Clasificación:
Facilidad de lectura: 1-2 (ó sólo 1 si nos saltamos las explicaciones).
Opinión: 5