Escrito por Georg von Wallwitz, y publicado en 2025 por Acantilado.
El autor, nuevamente desconocido por mi, estudió matemáticas y filosofía y es gestor de su propio fondo de inversiones. Ha escrito unos cuantos libros (que no he leído) y por suerte, un amigo me regaló éste, porque le llamó la atención el título al recordarle una frase que le había comentado yo sobre Hilbert (yo soy así). Y efectivamente, el libro relata la vida de David Hilbert, uno de los más grandes matemáticos de todos los tiempos, que además coincidió en Gotinga con muchos de los más grandes matemáticos y físicos de la historia (15 premios Nobel de física o química se formaron en Gotinga entre los años 1900 y 1930). Volviendo a la frase, decir, que la dijo Hilbert defendiendo el ingreso como profesora de Noether en Gottinga.
Si nos fijamos, el dibujo de la portada del libro es una curva de Hilbert, vamos, que no está puesto porque sí, sino con mucha intención.
El libro nos relata la vida de Hilbert y la de muchos de sus contemporáneos, así como las relaciones sociales entre ellos, sus familias y la sociedad (bastante convulsa en gran parte de su vida), para poner un poco en contexto todo.
Nos comenta cómo dos jóvenes estudiantes, Hilbert y Minkowski (el de los diagramas) paseaban todos los días por la tarde hablando de matemáticas con su profesor de doctorado (que digo yo que ya tuvo buena suerte el profesor, que doctorandos así no tocan todos los días)
Nos relata que Hilbert recibió la oferta de Gotinga de la mano de Felix Klein, sí, el de la botella, que se había convertido en profesor a la edad de 23 años y el discurso que pronunció con motivo de su ingreso en la universidad de Erlangen fue el célebre Programa de Erlangen.
Pero no solo cuenta cosas directas de la vida de Hilbert, sino muchos datos curiosos, como que "Aristóteles en su obra apenas de ocupa de las matemáticas y por eso la lógica se subordinó a la filosofía", que Stanislaw Ulam y Von Neumann crearon el método Montecarlo, comenta también los inicios de Princeton y que querían crear un paraíso para los matemáticos, no así para los filósofos, porque "en cuanto los hubieran dejado solos, habrían empezado a pelearse".
Hace al final un breve resumen de la etapa del autor como estudiante donde dice una frase con la que estoy totalmente de acuerdo: "cualquiera puede aprender matemáticas si trabaja duro" (otra cosa es ser un genio, eso ya son palabras mayores).
Resumiendo, un libro de 268 páginas sin ninguna dificultad técnica y que nos dejan con un conocimiento bastante bueno de la vida de Hilbert, de su época y de la universidad de Gotinga en sus buenos años.
Como siempre, copio un trocito:
"Hilbert pronunció su conferencia, con un innegable acento prusiano, en la soleada mañana del miércoles 8 de agosto de año 1900, bajo la verde cúpula del Gran Auditorio de la Sorbona. Tenía treinta y ocho años, juna edad excelente para un matemático, figura delgada, barba y una enorme confianza en sí mismo. La sala no estaba demasiado concurrida. Poincaré se ausentaba del congreso siempre que podía, algunos participantes no entendían alemán y muchos prefirieron las atracciones de la Exposición Universal, así que se perdieron lo que habría sido, sin lugar a dudas, el momento más importante de su vida profesional, un acontecimiento del que habrían podido halar a sus nietos (en el sentido matemático, por supuesto). Siguiendo las recomendaciones de Minkowski, Hilbert presentó una lista de veintitrés problemas que, contra lo que cabría esperar, no se quedó entre aquellas cuatro paredes, sino que corrió como la pólvora por Europa, Norteamérica y Japón, para convertirse de la noche a la mañana, en el documento fundacional de las matemáticas del siglo XX."
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