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miércoles, 25 de febrero de 2026

La medida del cielo

 

Escrito por Andrés Cassinello Espinosa y publicado por Escolar y Mayo Editores en el 2019.

Al autor esta vez sí que lo conocía, que ya me había leído otro libro suyo: "éste".

Como se puede ver en su website, es un ingeniero de telecomunicaciones, con un doctorado en Ciencias Físicas por la UAM, así que del tema del que trata el libro, puede hablar con conocimiento de causa. Y ¿de qué trata el libro? Pues trata de explicar, desde un punto de vista ni muy técnico ni demasiado superficial, cómo el ser humano ha ido logrando averiguar las distancias a las que están los distintos objetos estelares que tenemos la suerte de ver cuando miramos al cielo (y no estamos dentro de una ciudad ni está lloviendo).

Como él mismo indica, en el libro pretende dar respuesta a las preguntas básicas que un niño se formula al ver el cielo: ¿Cómo de grande es el Sol? ¿Y la luna? ¿A qué distancia están de nosotros? Y respecto a las estrellas, ¿por qué unas brillan más que otras? ¿Por qué se ven de diferente color?¿A qué distancia están? ...

El libro está muy bien escrito y bastante bien desarrollado, comenzando desde los primeros cálculos de distancias a la luna y el Sol y terminando por los cálculos hechos con ayuda de los magníficos satélites enviados al espacio en los últimos años, como el Hubble, el Webb, ...

Por supuesto que hace referencias a casi todos los grandes científicos que colaboraron de una forma u otra con el desarrollo de las ideas para lograr el conocimiento teórico y práctico necesario para entender muchos de los procesos que ocurren a nivel cosmológico, como Kepler, Newton, Einstein, Gamow, .... pero también narra cosas curiosas, como que "ahora sabemos que la respuesta del organismo a los estímulos exteriores es logarítmica: cuando el estímulo multiplica su intensidad, la sensación del oído, la lengua o la vista responde aditivamente", que "en el invierno de 1807 se reunieron en la Freemason's Tavern de Covent Garden en Londres ... allí, tomando una copa, hablarían de la Tierra. Había nacido la Sociedad Geológica. ¡Cuánto debe agradecer la ciencia a la afición de los ingleses a los pubs!". Y también explica muy bien por qué, aunque el universo en el que vivimos tiene unos 13.700 millones de años, el fondo al que podemos mirar está a 41.000 millones de años luz (abreviando, porque el universo se ha expandido).

Resumiendo, un libro de sólo 238 páginas que se leen muy bien y son dificultades técnicas y otras 27 páginas de apéndices extra con temas un poco más técnicos (que no hace falta leer, pero ahí están).

Como siempre, copio un trocito: 

"Hace 1.300 millones de años, cuando los primeros seres pluricelulares se estaban formando en la Tierra, dos agujeros negros de masas considerables que llevaban tiempo dando vueltas el uno alrededor del otro comenzaron un proceso rápido de acercamiento que les llevó a fusionarse en un solo agujero negro, Mientras llegaban a la colisión final iban creando arrugas en el tejido del espacio-tiempo. Las deformaciones se propagaron como ondas y salieron de la galaxia en la que estaban los dos agujeros. Las ondas gravitatorias continuaron su viaje a la velocidad de la luz hasta que, hace 50.000 años, cuando los Neandertales compartían la tierra con nuestros ancestros, llegaron a nuestra galaxia, la Vía Láctea. El 15 de septiembre del 2015 alcanzaron nuestro planeta por la península Antártica, atravesaron la Tierra y emergieron en Livingston, Lousiana, afectando a un aparato colocado precisamente para detectar esas ondas. 7 milisegundos más tarde llegaban a Hanford, en el estado de Washington, donde se localizaba otro aparato de similares características".

Clasificación:

Facilidad de lectura: 1-2

Opinión: 4 (muy bien escrito y explicado todo)

jueves, 12 de agosto de 2021

El blues de los agujeros negros

 











Escrito por Janna Levin y publicado por Capitán Swing Libros en 2020 (el original es del 2016).

A la autora no la conocía por el nombre, aunque ya la había visto en algún programa de televisión. Es profesora de física y astronomía en la Universidad de Columbia, y con eso y el asunto de las ondas gravitacionales, merecía la pena echarle un vistazo al libro (ya comenté algo sobre las ondas gravitacionales en alguna otra entrada, como ésta).

Aunque no es un libro de divulgación al uso, sí que detalla (en mi opinión, bastante bien) la historia detrás del proyecto LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory, que en español viene a ser "Observatorio de ondas gravitacionales por interferometría laser").

Habla desde los comienzos de los intentos (y el éxito o no) de Joe Weber (y su barra de Weber y la cavidad de Fabry-Pérot) de detectar las ondas gravitacionales allá por el año 1969, de la posterior colaboración entre el Caltech y el MIT (y la famosa troika de Kip Thorne, Ron Drever y Rai Weiss y el Libro Azul que presentaron a la NSF para conseguir los fondos iniciales para montar el LIGO (bueno, en realidad los distintos fondos que fueron necesitando para construir los dos LIGOs (el  LHO (que está en Hanford) y el LLO (que está en Livingston)) y todos los problemas que fueron surgiendo tanto a nivel técnico como humano a lo largo de todos los años que duró la puesta en marcha del proyecto (y ya de paso habla también de los otros que se están construyendo o están en planificación futura).

Es un libro que está bien, porque hace que se vea a los científicos como personas "normales", con sus problemas y ansiedades y cómo lograron llevar a cabo un proyecto de semejante magnitud (cuando las posibilidades de éxito casi todos creían que iban a ser muy bajas). En fin, explica conceptos muy interesantes (entre otros lo que son las ondas gravitacionales y lo que pueden aportar a nuestro conocimiento del universo, y lo que es un interferómetro) y permite que nos hagamos una idea de cómo se desarrolló todo (con problemas incluidos).

Por resumir, un libro de 215 páginas que se leen muy bien y en el que, de verdad, estás deseando llegar al final para ver cómo cuenta la detección que tuvo lugar en el 2015, que la cuenta en el epílogo del libro y la cuenta muy bien (incluyendo la presión por detectarlas antes del centenario de la publicación del artículo de Einstein). Y por decirlo con sus palabras: "Este libro es tanto una crónica de las ondas gravitacionales - un registro sónico de la historia del universo, una banda sonora para acompañar a la película muda - como un homenaje a un esfuerzo experimental quijotesco, épico y conmovedor, un homenaje a una ambición disparatada".

Como siempre, copio un trocito:

"Drever por su parte se vería influido por los inminentes y cruciales descubrimientos que protagonizaría su antigua estudiante. Dice de ella (Jocelyn Bell Burnell): "Era muy evidente que era mejor que la mayoría ... así que llegué a conocerla bastante bien". Escribió cartas de recomendación para apoyar la candidatura de Bell a un puesto en la instalación de radioastronomía más importante de Inglaterra a mediados de los años sesenta, Jodrell Bank. Sin embargo, Drever explica: "No la contrataron. Y se dice que fue porque era mujer. Aunque no es la versión oficial. Se llevó una gran decepción - y, confiando en que lo absurdo de la situación resulte obvio, añade - Su plan b fue ir a Cambridge, ¿entiendes? - Drever lo consideraba un giro afortuna y feliz. Se ríe - Así que fue a Cambridge y descubrió los púlsares, ¿sabes?".

Clasificación:

Facilidad de lectura: 1

Opinión: 4 (pero no divulgación al uso).